



El hallazgo de laboratorios clandestinos de gran escala en el municipio de Morelos, al sur del estado, no solo evidenció la magnitud de la producción de drogas sintéticas, sino que también abrió la puerta sobre cómo operaban y transportaban toneladas de químicos sin ser detectados por las autoridades.
Al respecto, el Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, reconoció que no se tenía información específica sobre el traslado de los materiales. “Evidentemente no”, respondió al ser cuestionado directamente, aunque precisó que el hallazgo fue resultado de trabajos de investigación en la región serrana.
Jáuregui Moreno explicó que la ubicación de los laboratorios, en una zona de difícil acceso y a aproximadamente seis horas de la población más cercana, complica la detección de este tipo de actividades ilícitas. “Son lugares intrincados donde resulta muy difícil percibir movimiento o actividad”, señaló.
Sin embargo, insistió en que las autoridades lograron ubicar el sitio mediante labores de inteligencia, verificación de información y seguimiento de datos obtenidos en operativos previos y entrevistas.
Finalmente, Jáuregui Moreno destacó que el aseguramiento de estos laboratorios podría evitar que miles de personas consuman sustancias producidas en dichos sitios, cuya capacidad, por el volumen de insumos encontrados, apunta a una distribución a nivel nacional.














